miércoles, 20 de julio de 2011

13 y 14 de Julio – Parque Natural Yosemite

PUBLICADO POR EDU
Dos días dedicados a pasear por los bellos parajes de este parque nacional. Demasiadas palabras para describir tanta belleza.
Como dormimos en el acceso noreste del parque (Tioga road), aprovechamos para visitar éste extremo situado a 3000 metros de altura, vestido por los verdes prados de Tioga Meadows y bañado por numerosos arroyos y lagunas cuyos mosquitos se hicieron con las delicias de Elena
También paseamos por los frescos y oscuros bosques de sequoias de los Tioga Groves; la verdad que esos árboles gigantescos y centenarios son monstruosos, y no digamos sus piñas, que incluso dan miedo

 Y, por supuesto, nos hicimos la foto con el famoso tunnel tree, plagado de acaparadores gabachos que no dejaban el árbol libre ni un momento.
Durante las excursiones por la montaña, disfrutamos del placer pasear,  comer y dormir al lado de ríos y lagos, rodeados de ardillitas que se acercaban a buscar comida a la vez que atravesábamos verdaderos parajes naturales de ensueño.

Tanto que mi subconsciente no pudo resistirse a mojar los pies, unas veces de forma más seguras (en el Mirror Lake, un laguito que los lugareños usan a modo de playa) y otras con peor fortuna (en un riachuelo mientras lo cruzábamos por medio de un árbol seco que me jugó una mala pasada)


Pero lo más bonito de Yosemite son sus cascadas, las más famosas son Yosemite falls y Bridaveil falls. Las segundas son muy accesibles a través de un trail de 20 minutos que te coloca debajo de la cascada, tan cerca que quedamos empapados.

Tras pilotar el RAV-4 por una interminable carretera de curvas sorteando los bosques de sequoias de Bridaveil alcanzamos el Glacier Point, un punto a 3500 m de altura que premia con unas hermosas vistas del valle de Yosemite, sus cascadas y montañas – paraíso de los escaladores - (Half Dome, etc).
Nos alojamos en una de las tiendas que tienen montadas para transeúntes en el camping de Groveland, un pueblecito minero muy mono a media hora del valle de Yosemite. A parte de que era muy económico ($44 por noche), la atención fue muy amable y cordial (nos prepararon la lavadora y secadora de la laundry) y teníamos un supermercado con bastante variedad justo al lado.
Por todo el camping había carteles recomendando no dejar comida a la vista ni dentro de la tienda ni dentro del coche alertando de animales salvajes en la zona.
Entre que dormimos con un ojo abierto vigilando que no nos acosara un oso, y que ya estamos mayores para dormir en un colchón inflable, aún estamos recuperando horas de sueño.
Y como no podía faltar, os dejo una foto con una de las partes más importantes del Yosemite, los Park Rangers.

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