jueves, 14 de julio de 2011

10 de Julio - Vuelo panorámico Grand Ganyon

PUBLICADO POR EDU

Abandonamos la cutre-cabaña-rollo-Port-Aventura del South Rim, que no tenía ni comparación con la del North Rim, aunque también es cierto que costó la mitad de precio aun ofreciendo también vistas maravillosas a la falla Bright Angel.
Antes de partir el equipo de Rangers y empleados del lodge nos invitaron a unirnos a su clase de gimnasia matinal (que buen rollo por la mañana, a lo más puro estilo nipón), invitación que amablemente rechazamos con la excusa de que teníamos un vuelo que coger.

Era la primera vez que volábamos en avioneta por lo que teníamos un poco de respecto. El despegue fue un poco irregular, turbulento y acojonador. Ya en las alturas el avión se elevaba y descendía de golpe para volver a elevarse con unas sacudidas de auténtico Dragon Khan. Sin embargo a los 10 minutos el avión se estabilizó y empezó la parte más placentera.

Absolutamente recomendable experimentar las emociones que el subconsciente dicta al observar las enormes columnas de piedra que en su día ascendieron de las entrañas de la Tierra y las grietas del terreno que se resquebrajó como si de un turrón de jijona se tratara.
También juega un punto importante la cinta que nos hicieron escuchar a través de unos auriculares, dándole el toque de intriga, aventura y rollo histórico-geológico acompañado de una música a lo Indiana Jones.

Tras permanecer oculto tanto en el North Rim como en el South Rim, finalmente el deseado río Colorado nos mostró su esplendor en este momento. Implacable se va abriendo paso entre las rocas este río impresionante.

Es muy hermoso de observar el Pequeño Colorado (afluente del río Colorado) cuyo color turquesa contrasta con el marrón del paisaje a su curso por el cañón hasta la confluencia con el Colorado.


Uno se da cuenta que no somos nadie en la milenaria existencia del planeta. Cantidad de recuerdos emotivos y existenciales acuden a la mente y no es una cosa que me ocurriera sólo a mí puesto que Elena también compartió esos sentimientos.

En definitiva, el vuelo en avioneta fue una experiencia inolvidable, con la “gallina de piel” uno se siente insignificante ante la grandiosidad del cañón y la fuerza de la naturaleza. Puede sonar a tópico lo que decimos pero lo cierto es que hay que vivirlo para sentirlo (y que conste que no vamos a comisión con Papillon Airlines Inc.)

Tras el suave aterrizaje nos sorprendió que los 10 chinos, con lo recatados que son, estallaran en gritos y aplausos.
Para terminar, os dejo la siguiente foto que dedico a Elena como cierre a este fantástico viaje que nos hará estar a los 2 más unidos…

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